Heme aquí debatiendo mi honor
entre dichos y hechos, como cada cual
blandiendo mi propia espada de la verdad
pues mi boca, más certera que mis manos,
gana batallas que aun no he luchado
entre dichos y hechos, como cada cual
blandiendo mi propia espada de la verdad
pues mi boca, más certera que mis manos,
gana batallas que aun no he luchado
desarmado y sólo por los acontecimientos
me veo frente a mi peor enemigo,
en el espejo no veo mi reflejo,
sólo a mi conciencia alzándose contra mí
dicta ya tu sentencia a este culpable falaz
y déjame cumplir con mi condena
en la prisión de la soledad,
allí podré soñar conque algún día
mi corazón encuentre la paz.
A. Carmona
me veo frente a mi peor enemigo,
en el espejo no veo mi reflejo,
sólo a mi conciencia alzándose contra mí
dicta ya tu sentencia a este culpable falaz
y déjame cumplir con mi condena
en la prisión de la soledad,
allí podré soñar conque algún día
mi corazón encuentre la paz.
A. Carmona