jueves, 30 de enero de 2014

LXIX

Susurrarte con ardor desearía
palabras que el aire no entediera,
así, receloso, no se las llevaría,
mas callo y por desventura
cada noche en mi soledad,
soñándote me hallo.
El deseo es el principio
de nuestra perdición,
la carne se deja llevar
por el placer de la seducción,
y yo anhelo perderme
en tu incandescente deseo.
Recorrer con mis labios
tus formas sinuosas,
encender mis ojos
en tu lujuria
y agarrar tus manos
en el envite del mar
de nuestros placeres.
Mas callo y por desventura
cada noche en mi soledad,
soñándote me hallo.

A. Carmona

jueves, 3 de octubre de 2013

LXVIII

Flamenca apostura la tuya
Laurel de tu suave envoltura

Ojos que el claro cielo envidian
Ribeteados cabellos que te coronan
Enmarcados por el arco de tu sonrisa
Son estas las que te adornan...

A. Carmona

domingo, 29 de septiembre de 2013

LXVII

¿Has sentido alguna vez
el fuego que atenaza a tu alma?
Se alimenta de tu miedo,
de tu odio, de aquello
que desconoces y temes,
tu propia oscuridad;
Sientes como crece en tu interior
cómo domina tu cuerpo y tu mente
y aunque el incendio de tu esencia
es más doloroso que el de la propia
carne, es necesario;
Debes aceptar tus temores,
tu oscuridad, tus aflicciones,
debes dejarte quemar
por aquello que más te horroriza,
lo más profundo e irracional
de ti mismo (lo más primario);
Al igual que el bosque
que crece salvaje y sin control
la purga del fuego es natural,
arrasará tus pecados, tu moral,
tus convicciones, tus principios,
tus inhibiciones, aquello
que te empuja, y todo
serán cenizas,
hasta que de nuevo
estés listo para brotar
con más fuerza y vigor
para renacer más puro.

A. Carmona

viernes, 20 de septiembre de 2013

LXVI

¿Quién es el amo del cielo
que de amor no vive,
ni por él siente desvelo?
¿A que poder compartido sirve?
Si no entiende del brillo fugaz
de las miradas cruzadas por azar
y cuerpos entrelazados de forma procaz
¿Dónde reside su potestad secular?

Vivir para siempre es hastío
sin el bocado de tu carne probar,
que castigo sin igual,
siendo uno más entre el gentío,
si tus labios puedo besar
que importa ser un simple mortal.

A. Carmona

viernes, 16 de agosto de 2013

LXV

El tiempo se diluye lentamente
entre mis dedos,
como arena que lleva el viento,
como el agua del río que muere
en el eterno océano de la nada...

De la nada, construyo mis sueños
sobre las ruinas diarias de mi realidad,
sazonadas de desilución y salpimentadas
de la verdadera soledad...

La verdadera soledad, aquella
que ni siquiera el poeta logra versificar,
la ausencia de palabras que puedan describir

el desasosiego de un alma
a la que solo le quedan los sueños como escapatoria.

A. Carmona

martes, 23 de abril de 2013

LXIV

Frente el uno al otro
sintiendo el latir de mi corazón
palpitando contra mis sienes
y el bramido colérico
de tu bravura agitada;
 Sólos tú y yo, a punto de recrear
el arte de torear, entretanto,
las gradas expectantes
seguirán el baile del capote
y la muleta entre aplausos
y sus vítores nos envolverán,

mientras  proseguimos
con nuestra danza
de vida y muerte,
de sangre y albero;
Yo daré unos pases,
tú seguirás el ritmo

y ante nosotros se presentará
lo sagrado y hablará al hombre,
así bailaremos hasta que el estoque
tus ojos grandes apaguen
y por siempre el ruedo sea tu templo,
y parte de mi muera contigo
para encontrarte de nuevo
entre las luces y las sombras
del mundo de los sueños.

A. Carmona

domingo, 21 de abril de 2013

LXIII

Miro como rompe el mar
en las rocas de la playa
en su vaivén incesante,
como quisiera rasgar mi piel
contra la tuya en el
balanceo de la carne;
el arco de tu sonrisa
dispara certeras flechas
que atraviesan mi coraza
lacerando lo poco que queda
de mi corazón fatigado;
tus ojos de miel
advirtieron de mis entrañas
la hiel que las corrompe,
y tus caricias curaron
mis abisales heridas;
tus cabellos bermejos
como el sol es la seda
con la que confecciono
los lienzos para mis lágrimas;
tú eres la luz que envuelven
las tinieblas del poeta,
tú eres el pequeño tesoro
de este pirata amartelado,
que en ti halló a la musa
de sus versos rayados.

A. Carmona